
Bajo el lema del Jubileo como Tiempo de renovación y esperanza, la jornada propuso un viaje espiritual en tiempos de wifi, pantallas y prisa. Y, paradójicamente, fue ese paso lento, compartido, el que devolvió a muchos el sentido de comunidad que la velocidad del mundo suele borrar.
Una mañana para caminar juntos
Desde 1.º de ESO hasta 1.º de Bachillerato, los estudiantes, acompañados por sus profesores, se sumaron a la peregrinación. No hubo competición, sino camino compartido. A las diez en punto, la Parroquia de La Esperanza abrió sus puertas y allí donde su párroco recordó que el Jubileo no es un simple evento, sino un paréntesis luminoso, una invitación a mirar hacia dentro antes de seguir andando hacia fuera.

Experiencia para recordar
Al final, la Peregrinación del Jubileo de la Educación fue mucho más que una excursión o un evento litúrgico: fue una lección práctica de fe compartida y de fraternidad. Desde el colegio, solo queda agradecer a alumnos, profesores y familias su compromiso. Y reconocer que, por unas horas, la educación y la espiritualidad caminaron juntas.